Conducir demasiado rápido es un riesgo con un altísimo coste cada año. Un estudio realizado por la Fundación MAPFRE sobre las consecuencias de la velocidad excesiva en las colisiones entre vehículos y en los atropellos a peatones estima que, si se respetaran los límites de velocidad, cada año habría 379 muertos menos y 1.852 heridas graves menos en nuestras carreteras.

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